Bienvenido al módulo 1 del diplomado Ganadería amazónica sostenible. A continuación te explicaremos las instrucciones básicas para interactuar con la multimedia.
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La Amazonía actúa como un importante proveedor de servicios ecosistémicos. Las grandes extensiones de selva húmeda virgen permiten, a través del ciclo del agua, emitir grandes cantidades de vapor de agua a la atmósfera, que recircula en la región y en el mundo.
La mitad del agua que precipita en la Amazonía proviene de la evaporación de la región y la otra mitad es proporcionada por los vientos alisios desde el océano Atlántico.
La selva amazónica proporciona una enorme cantidad de humedad, por lo que su deforestación implicaría una desestabilización del clima, ya que la degradación de la vegetación natural y la desertización del terreno hacen la tierra más seca.
La intensidad del ciclo del agua depende, principalmente, del estado de su cubierta vegetal. Así, una degradación a escala global de los ecosistemas naturales llevaría a la desestabilización del clima.
La Amazonía se encuentra asentada en suelos muy pobres químicamente y muy susceptibles a la erosión física, por lo que, una vez talado el suelo-amazonia la fertilidad de los suelos se agota rápidamente. La fina capa de hojarasca y residuos vegetales conforman su capa orgánica, que aporta los nutrientes necesarios y concede protección a la erosión causada por el sol y el agua.
A pesar de esto, la Amazonía alberga una de cada cinco especies de mamíferos, peces, aves y árboles del mundo. Se estima que la Amazonía posee la mayor biodiversidad de flora y fauna del planeta, al cohabitar allí el 50 % de las especies vivas existentes. La diversidad de seres vivos presentes es resultado del reciclaje de nutrientes, así como de las condiciones ambientales de alta humedad y calor.
La región está recobrando relevancia geoestratégica por cuenta de los servicios ambientales que presta, por su importancia climática y ecológica, por su condición de región transfronteriza con presencia de economías ilegales, y por su patrimonio cultural. La falta de planificación y reglamentación basados en la sostenibilidad, en la explotación de recursos mineros y de hidrocarburos, el desplazamiento de la frontera agrícola por la ganadería extensiva y los megaproyectos (construcción de hidroeléctricas) están generando una presión sobre esos recursos.
En este panorama se dificultan la preservación de las culturas ancestrales y de sus conocimientos, alejándonos del enfoque de desarrollo sostenible propuesto por la Conferencia de Río.
Ante el fenómeno del cambio climático, la vulnerabilidad de la región ha aumentado al poner en riesgo el acceso a la biodiversidad y todo lo que ella implica, no solo para esta generación sino para que las próximas puedan disfrutar del bienestar que ella provee.
La población amazónica es heterogénea diversa y con pluralidad étnica significativa. La población total asciende a 1.220.549 habitantes, equivalentes al 2,82 % de la población nacional. Los pueblos indígenas son los habitantes originarios de la Amazonía, conforman el 12,8 % de la población de la región, a su vez representan el 71 % de la población indígena nacional y se concentran en los departamentos del Putumayo, Amazonas, Nariño, Vichada, Guainía y Vaupés.
La población afrodescendiente representa el 2,8 % y se localizan en los departamentos de Caquetá, Putumayo, Guaviare y Meta.
La mayoría de los pobladores (84,4 %) de la región son colonos, que llegaron desde finales del siglo XIX, atraídos por la explotación del caucho y la quina. Los desplazados de la violencia bipartidista en la década de 1950 colonizaron estas tierras, atraídos, además, por la explotación de la madera. La mal llamada “bonanza” cocalera motivó otros éxodos entre las décadas de 1980 a 2000.
Cada grupo poblacional tiene visiones, necesidades y aspiraciones particulares propias sobre el desarrollo económico de la Amazonía colombiana. La conservación, el desplazamiento de la frontera agrícola, la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos, la minería, los hidrocarburos y los proyectos de gran infraestructura requieren de políticas claras y gestión a largo plazo hacia el desarrollo humano sostenible. La visión, en la que la conservación es el objetivo principal, está en construcción.
Escucha con atención el audio para aprender sobre la economía de la Amazonía.
Las actividades económicas que se desarrollan en la Amazonía colombiana están relacionadas con el aprovechamiento directo de los recursos naturales renovables y no renovables. Los de mayor impacto son la ganadería, la producción de hidrocarburos, la agricultura, la extracción de madera, minería y la pesca.
La titulación de tierras, la obtención y comercialización de madera, la ampliación de la frontera agrícola y el establecimiento de la ganadería extensiva se valen de la deforestación. La deforestación es responsable del 20 % de la emisión global de gases de efecto invernadero y, a nivel nacional, es responsable por el 9 % de estas emisiones. La mayor proporción de áreas deforestadas corresponden al piedemonte, siendo que en el Caquetá tuvo lugar casi el 44 % de la deforestación de la Amazonía colombiana en 2007.
(Si bien esta distribución considera la diversidad natural y cultural, es posible que internamente, en cada departamento, se observen particularidades).
La región está recobrando relevancia geoestratégica por cuenta de los servicios ambientales que presta, por su importancia climática y ecológica, por su condición de región transfronteriza con presencia de economías ilegales, y por su patrimonio cultural. La falta de planificación y reglamentación basados en la sostenibilidad, en la explotación de recursos mineros y de hidrocarburos, el desplazamiento de la frontera agrícola por la ganadería extensiva y los megaproyectos (construcción de hidroeléctricas) están generando una presión sobre esos recursos.
En este panorama se dificultan la preservación de las culturas ancestrales y de sus conocimientos, alejándonos del enfoque de desarrollo sostenible propuesto por la Conferencia de Río.
Ante el fenómeno del cambio climático, la vulnerabilidad de la región ha aumentado al poner en riesgo el acceso a la biodiversidad y todo lo que ella implica, no solo para esta generación sino para que las próximas puedan disfrutar del bienestar que ella provee.
1. Los desplazamientos a comunidades indígenas han causado la pérdida de sus costumbres y control sobre sus territorios ancestrales
2. 64% de las tierras de la Amazonía han sido transformadas en praderas
3. Conflictos entre indígenas por la participación en la explotación minera
4. Tráfico ilegal de especies y de productos del bosque




La ganadería sostenible es una actividad económica agraria que tiene como fin la cría de ganado para su explotación y comercio, que sigue los principios y las dimensiones del desarrollo sostenible, al promover no solo la generación de riqueza, y de bienestar a todas las personas vinculadas en la cadena productiva, sino también al hacer un uso respetuoso del medio ambiente, que evita agotar y degradar los recursos naturales, y al mantener las relaciones ecológicas que existen en cada lugar, indispensables para su autosostenimiento.
La sostenibilidad cobró importancia en un mundo industrializado y con población en aumento. Como somos muchos, requerimos de alimentos y materias primas para satisfacer, no solo las necesidades básicas sino también las necesidades que nos dice el mercado que debemos proveernos, para sentirnos incluidos en la sociedad.
De esta forma, cada vez es mayor el uso de recursos renovables y no renovables, así como cada vez es mayor la producción de desechos que van a parar al medio ambiente, lo que reduce su capacidad de resiliencia. Es aquí, donde el concepto de producción y consumo sostenible toman valor.
Necesitamos comprender cuáles son nuestras necesidades como sociedad, cuáles son las necesidades de la naturaleza y también redefinir cuáles son nuestras necesidades económicas y cómo debemos ser responsables por el cuidado de los servicios ambientales de los que nos beneficiamos.
La implementación de acciones que lleven a la ganadería sostenible en la Amazonía requiere de la comprensión de esta región, como un territorio transfronterizo que tiene importancia local, nacional y global, por los servicios ecosistémicos que ofrece.
Retos ambientales como la pérdida de biodiversidad, la reducción de poblaciones de polinizadores, el cambio climático y, por otro lado, las necesidades materiales de la población creciente son aspectos que se deben conciliar en los proyectos de desarrollo que se deseen implementar en estas regiones.
Poseemos riquezas materiales y naturales incalculables. Debemos aprender prácticas productivas que nos permitan la conservación de nuestra región.
La ganadería sostenible resulta una alternativa para poner en marcha el desarrollo sostenible en nuestra región.
Necesitamos la participación de todas las personas interesadas en el sector para lograr una verdadera ganadería sostenible. No es posible sin el apoyo de todos.
Aquellos beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas.
Esos beneficios pueden ser de dos tipos:
Directos:producción de provisiones –agua y alimentos (servicios de aprovisionamiento), o la regulación de ciclos como las inundaciones, degradación de los suelos, desecación y salinización, pestes y enfermedades (servicios de regulación).
Indirectos: los beneficios indirectos se relacionan con el funcionamiento de procesos del ecosistema que genera los servicios directos (servicios de apoyo), como el proceso de fotosíntesis y la formación y almacenamiento de materia orgánica; el ciclo de nutrientes; la creación y asimilación del suelo y la neutralización de desechos tóxicos.
Los ecosistemas también ofrecen beneficios no materiales, como los valores estéticos y espirituales y culturales, o las oportunidades de recreación (servicios culturales). Existe, entonces, una amplia gama de servicios ecosistémicos, algunos de los cuales benefician a la gente directamente y otros de manera indirecta. (Center for International Forestry Research, 2010)
Los bosques de la Amazonía tienen un importante papel en el ciclo del carbono y en mantener el equilibrio de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera del planeta. A medida que los árboles crecen, absorben CO2 de la atmósfera y almacenan carbono en sus troncos, ramas y raíces. Los bosques almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre. Si ese bosque es talado o quemado, ese carbono se libera a la atmósfera y favorece el efecto invernadero.
Colombia posee en su territorio el 6,4 % de la superficie de la Amazonía, lo que a su vez representa cerca del 42 % del territorio nacional, expresado en algo menos que 48 millones de hectáreas. El encuentro de la cordillera de los Andes, el Escudo Guyanés y la gran planicie confieren una enorme variabilidad climática y ecosistémica a la Amazonía colombiana.
Colombia es el segundo país megadiverso, después de Brasil. En la Amazonía se encuentra el 70 % de los mamíferos y de los peces continentales del país, el 51 % de reptiles, el 41 % de anfibios y el 35 % de aves, siendo muchas de estas especies endémicas. Se calcula alrededor de 79 especies amenazadas. Se prevé que existen muchas otras especies aún por descubrir, en peligro de extensión y con propiedades ecológicas y medicinales.
La Amazonía colombiana pertenece al bosque húmedo tropical y forma parte tanto de la cuenca del río Orinoco como de la del río Amazonas, dos de las mayores del mundo. Los ríos que alimentan la cuenca de la Amazonía colombiana provienen de los Andes (aguas blancas, muy ricas), de la gran batea central (aguas negras, de poca productividad) y de las cumbres de la Amazonía periférica meridional y septentrional (aguas claras), que le aportan cada una propiedades específicas.
Entre los bosques colombianos, los amazónicos son los que mayor carbono secuestran por unidad de superficie: una hectárea retiene cerca del 94 % de toneladas de contenido de carbono, lo que se convierte en un importante servicio ecosistémico.
La ganadería se ha desarrollado tradicionalmente de manera extensiva. Se caracteriza por:
La extracción de madera y el establecimiento de cultivos ilícitos son otros factores que impulsan la deforestación de la Amazonía colombiana.
La explotación de las reservas de petróleo y de gas ha causado grandes impactos ambientales. La construcción de vías permite el acceso a bosques primarios que antes eran inaccesibles y promueve la deforestación y la cacería, la contaminación por causa de derrames de petróleo y descargas de agua contaminada.
La minería es una de las principales amenazas para la biodiversidad. La búsqueda de oro y coltán produce contaminación por el uso de mercurio y cianuro, los cuales tienen efectos bioacumulativos que circulan en las cadenas tróficas.
La deforestación es responsable del 20 % de la emisión global de gases de efecto invernadero y, a nivel nacional, es responsable por el 9 % de estas emisiones.
La población que habita la zona del piedemonte está compuesta, en su mayoría, por colonos que llegaron a esta región en búsqueda de mejores condiciones de vida. La región piedemonte del Caquetá y del Putumayo ha tenido diferentes olas de colonización, motivadas principalmente por diferentes “bonanzas”, como la de la quina, caucho, fauna y maderas exóticas y cultivos ilícitos; así como grandes desplazamientos por conflictos sociales del interior del país.
A partir de la década de 1960 se promovió la colonización dirigida por medio de la construcción de pequeña infraestructura (escuelas, puestos de salud), así como con el otorgamiento de créditos de fomento agropecuario, que crearon enclaves agrícolas y ganaderos de mediana escala, principalmente en el sur del departamento del Caquetá.
Cerca del 7 % del departamento pertenece a la unidad de paisaje piedemonte, localizado entre los 300 y 900 msns
Cerca del 8 % del territorio pertenece a la unidad de paisaje cordillera, ubicado por encima de los 900 msnm.
Algunos autores hablan de altillanura y la llanura amazónica (u oriental) como dos unidades de paisaje.
Cerca del 85 % de la subregión pertenece a la unidad de paisaje llanura amazónica, ubicado por debajo de los 300 msnm.
La zona del piedemonte contiene el 90 % de la población en el 17 % del territorio en el departamento del Caquetá y posee un alto porcentaje de la red vial de carreteras, carreteables y caminos. Esta zona es muy importante por los altos índices de biodiversidad, cuenta con protección solamente el Parque Natural Nacional Alto Fragua Indwasi y algunas reservas de los entes territoriales, lo que pone esta riqueza en condición de vulnerabilidad.
La zona cordillerana es productora de agua y nacimiento de fuentes hídricas en los bosques de niebla. Esta zona fue declarada área protegida como reserva forestal. A pesar de que la conforman laderas con elevada pendiente, nuevas carreteras han promovido un cambio en su vocación forestal hacia actividades ganaderas y agrícolas, lo que muestra la contradicción en las políticas del Estado e inversión en infraestructura.
La zona de altillanura se distingue por paisajes con lomas alternados con llanuras. Se localiza al oriente de la zona de poblamiento denso, en una zona caracterizada por tener pequeños núcleos de población a lo largo de ríos navegables, alternados con pequeños resguardos indígenas.
La zona llanura oriental o llanura amazónica es escasamente poblada y prácticamente incomunicada por el laberinto montañoso formado por barrancos, ríos y saltos característicos del macizo de Las Guyanas. La inspección de la Araracuara, en el municipio de Solano, es referente de la línea divisora entre la llanura amazónica y la altillanura.
Entre los principales ríos que inciden en el departamento se destacan
En los últimos años los recursos hídricos también se han reducido, lo que impacta la seguridad alimentaria y los ingresos de los pobladores. En esta región el modelo productivo se basa en la creencia de que “la tierra es más rentable sin bosque”, razón por la cual el 15 % de los ecosistemas han sido transformados en praderas. El 64 % de las tierras de la Amazonía que han sido transformadas en praderas se encuentran en el Caquetá. Esto se debe, principalmente, a la ausencia de modelos para el aprovechamiento del bosque.
La fertilidad es muy baja a ligeramente moderada, lo que que determina la productividad de las actividades ganadera y agrícola
El petróleo y la minería son alternativas que surgieron en los últimos años y que han tenido impactos sobre los recursos naturales.
En el Guaviare, la diversidad poblacional se encuentra relacionada con el asentamiento de grupos indígenas y colonos provenientes de diferentes lugares del país. Del total de la población, el 75,09 % está localizada en el área rural y el 24,91 % en la zona urbana; sin embargo, la situación de orden público que vive la región agudiza los desplazamientos, principalmente, hacia las cabeceras municipales.
La población indígena, compuesta por cerca de 5.000 habitantes, corresponde aproximadamente al 4 % del total de la población del departamento. El Guaviare cobija bajo sus suelos más de 30 asentamientos indígenas. Dentro de los grupos humanos indígenas del Guaviare podremos encontrar, además de las comunidades indígenas ribereñas, grupos de cazadores, recolectores seminómadas (los guayaberos) y nómadas (los nukak), que habitan al interior del bosque y no construyen canoas. Los desplazamientos a comunidades indígenas han causado la pérdida de sus costumbres y control sobre sus territorios ancestrales.
En los territorios del departamento del Guaviare predominan las tierras planas o ligeramente onduladas, que en su mayoría corresponden a la llanura Amazónica, salvo los terrenos del norte, que forman parte de los Llanos Orientales.
Los suelos del Guaviare son bastante arenosos y son bañados por numerosos ríos, divididos principalmente en dos cuencas: aguas que nacen en la cordillera y que van al Orinoco, son aguas "blancas", ricas en nutrientes minerales y en pesca, en donde se destacan los ríos:
La cuenca que lleva su caudal al Amazonas nace en las selvas tienen bajo contenido de nutrientes minerales y poca pesca, en la que sobresalen los ríos Apaporis (4), Itilla, Tunía o Macayá, Unilla y Vaupés (5).
La economía del departamento del Guaviare gira alrededor del sector agropecuario; los servicios, la explotación forestal, la pesca y, en los últimos años, la ganadería son los renglones que han tenido un gran impulso.
Las alternativas económicas identificadas para la región son el cultivo del caucho y el cacao, y requieren apoyo en la comercialización y en la generación de valor agregado de los productos. El ecoturismo, los servicios ecosistémicos, las agroindustrias (palma de aceite, caña), ganadería sostenible y sistemas agroforestales son otras alternativas en las que también se requiere de mayor apoyo institucional y de asistencia técnica.
Los colonizadores de esta subregión provienen de diferentes departamentos del país. Una mínima parte de la población está conformada por los campesinos. La población está conformada entre un 80 % por indígenas (95 % en el Vaupés), existe una presencia pluriétnica, y en un 20 % (5 % en el Vaupés) por colonos (blancos, mestizos y negros).
En el departamento del Guainía la organización territorial preponderante son áreas de resguardo indígena, que corresponden al 97 % del área total del territorio departamental, los cuales están distribuidos según la trayectoria de los tres principales ríos: Guaviare, Guainía y Atabapo.
Actualmente, hay una fuerte emigración de las comunidades indígenas hacia la capital del departamento debido a problemas de conflicto armado y desempleo.
Este territorio de llanura, serranía y selva se caracteriza en el Guainía porque los sedimentos que forman la plataforma rocosa del escudo Guayanés contienen oro, cuarzo, sílice, estaño, hierro y uranio.
El relieve del Guainía se adorna con cerros pequeños como Rana, Atacuani, Saquira, Nariz, Pajarito, Mono, Canapiari, Guasacavi, Salvaje, Mavicure y Sardina.
En el Vaupés, los suelos de arena y arcilla cubren el basamento del Escudo Guayanés que aflora en pequeños cerros y algunas cadenas de serranía que conforman su orografía. El departamento cuenta con innumerables fuentes hídricas de aguas negras originadas en esta región. Su paisaje está compuesto por bosques húmedos y muy húmedos tropicales, de gigantescos árboles y una exuberante masa boscosa de vegetación.
Durante el periodo 2002-2007, esta subregión presentó los mayores niveles de conservación, con las menores tasas de deforestación. El difícil acceso a la región también ha contribuido a la preservación de la cultura indígena.
Sin embargo, en el año 2012 se declaró la Zona Estratégica Minera en esta subregión, y el auge minero ha promovido migración de colonos. Las comunidades indígenas han aumentado su participación en la actividad minera, lo que ha generado conflictos entre los grupos indígenas que prefieren la conservación y defienden la declaratoria del Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis y otros grupos que promueven la extracción minera.
La economía se centra en el presupuesto departamental y en el de otras entidades oficiales, que generan algún empleo y el comercio de artículos de primera necesidad. Se explotan el chiquichiqui, el chicle, el yare, y se complementa el comercio nativo con la venta de peces ornamentales, fariña, mañoco y productos artesanales. Se producen alimentos derivados de la yuca, se comercializa carne de pescado y animales de monte, frutas silvestres y plátano. Otros tipos de alimentos deben ser llevados desde Villavicencio y Bogotá.
Leticia concentra más del 50 % de la población y que, además, la mayoría de esta población se localiza en el área urbana, mientras que, para los corregimientos departamentales, su escasa población se encuentra dispersa en el área rural, lo que incide para que el departamento se clasifique como rural, pese a la elevada concentración de personas en Leticia.
En lo que respecta a la composición étnica de la población, el Censo General 2005 señala que el 41,47 % está integrada por indígenas y el 50,85 % son no indígenas provenientes o descendientes de población llegada de la costa atlántica, de Antioquia, del eje cafetero, del Tolima, del Huila y de Bogotá. El 1,84 % está representado por afrodescendientes.
El Amazonas posee en general suelos desde muy ácidos a extremadamente ácidos, con una muy baja a media capacidad de intercambio catiónico, con un muy bajo, a bajo, contenido de fósforo; con una alta a muy alta concentración de aluminio; con un muy bajo a bajo contenido de carbón orgánico; y una fertilidad muy baja, a ligeramente moderada.
El clima tropical lluvioso de selva húmeda se presenta en por lo menos el 80 % del territorio del departamento, mientras que el clima tropical lluvioso de selva muy húmeda se presenta hacia el sector nororiental.
La estructura productiva del departamento del Amazonas se basa en una economía de extracción de los recursos naturales en auge, en producción agrícola, colecta y extracción de recursos del bosque y productos ícticos para subsistencia, en implantes productivos de carácter agropecuario extensivos y comerciales y en la distribución de productos de consumo final e intermedio.
La falta de alternativas de desarrollos sostenible abre paso al tráfico ilegal de especies y de productos del bosque y de los ríos: la falta de información para el monitoreo hace imposible el establecimiento de periodos de veda de pesca y el manejo de la explotación de las fuentes hídricas. Los desechos peligrosos no tienen manejo y, por ejemplo, las pilas y baterías son desechadas en el río.
Se hace necesario destinar recursos para vincular a las actividades legales el aprovechamiento de los recursos naturales, por medio de la generación de cadenas productivas como, por ejemplo, en la producción y transformación de frutos amazónicos y hacer asequible su transporte a zonas de comercialización. El turismo es otra rama de la economía que ha venido en aumento. Sin embargo, se desconoce la capacidad de carga aceptable para la conservación de la biodiversidad, así como para garantizar los servicios básicos de luz, salud y saneamiento.
...en las diferentes fuentes bibliográficas, encontrarás que las palabras sostenible y sustentable se usan como sinónimos?
Durante el presente curso, se usará “sostenible”, acepción empleada en español en las publicaciones del Sistema de las Naciones Unidas.
Hay mayor facilidad de identificar los recursos básicos directos que son importantes para nuestro sostenimiento diario como son la alimentación, el agua, los recursos energéticos y materiales. Sin embargo, estos recursos básicos son el producto de recursos básicos indirectos como el funcionamiento balanceado del ecosistema, la calidad del aire y del agua, la biodiversidad local, los bosques y la biomasa, así como de la materia no viva como el suelo. Por esta razón, entre mayor sea la explotación para obtener los recursos básicos directos, mayor es el desbalance de los recursos básicos indirectos, lo que puede causar procesos irreversibles como la desertificación de los suelos y su incapacidad de fijar nitrógeno, inundaciones por la incapacidad de los suelos de acoger las aguas en periodos prolongados de lluvias, escasez de recursos pesqueros, disminución de fuentes de agua dulce, disminución y contaminación de fuentes de agua subterráneas, así como mayor intensidad de cambio climático.
Por otro lado, las actividades industriales han aumentado la demanda de recursos no renovables como son las fuentes de energía, carbón y petróleo, y los minerales). Con el crecimiento económico mundial se experimentó una reducción en la disponibilidad de estos recursos, por lo que su explotación y comercialización pasó a ser una prioridad para los países en desarrollo.
Esta ley promueve la explotación de recursos mineros que se ubican en zonas protegidas, lo que requiere de medidas de gestión para evitar superponer el “principio de conservación” con el “principio de explotación de recursos”.
La falta de reglamentación y las escasas alternativas de desarrollo sostenible dificultan las condiciones materiales para las personas que viven en estas zonas y obtienen sus ingresos básicos de estas actividades.
¿Sabías que las fuentes de energía renovables son aquellas formas de energía producidas a partir de fuentes renovables y de manera sostenible, que incluye: la bioenergía, la energía geotécnica, la energía hidráulica, la energía marina, incluidas la energía obtenida de las mareas y de las olas; y la energía térmica oceánica; la energía solar; y la energía eólica?
Veamos algunos de los impactos más importantes en el medio ambiente de la actividad ganadera. ¿Cuáles son los diferentes tipos de residuos que produce la actividad ganadera de tu finca?
La polinización a cargo de estos animales:
La desertificación es el proceso de degradación de los suelos en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas.
El cambio climático causado por la acción humana –antropogénico – es la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional.
El cambio climático se refiere a los cambios en: temperatura, humedad, lluvia, viento y fenómenos meteorológicos severos durante periodos de tiempo prolongados
De forma general, los sistemas de regulación y provisión de agua se verán afectados, lo que pondrá en riesgo la integridad ecológica de los ecosistemas amazónicos. En el sector salud, estos cambios en la temperatura y los patrones de lluvias podrán desplazar a vectores de enfermedades, en especial, en localidades con aumento de temperatura y humedad.
El uso de forrajes de mejor calidad y un mejor balanceo de forrajes en las dietas para reducir las emisiones entéricas y del estiércol.
Mejoras de la eficacia en el uso la energía a lo largo de las cadenas de suministro también pueden contribuir a la mitigación.
Búsqueda de fuentes de abastecimiento de insumos de baja intensidad de emisión (en especial, forrajes y fuentes de energía).
Prácticas de manejo del estiércol que aseguran la recuperación y el reciclaje de los elementos nutritivos y la energía contenidos en esta materia orgánica.
Al mejorar la selección y la sanidad animal se ayuda a reducir la sobrecarga del hato (esto es, la parte improductiva del hato) y las emisiones correspondientes.
Aditivos alimentarios, vacunas y métodos de selección genética son otras alternativas de reducción de emisiones, a largo plazo.